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Tu Salud Digestiva

  • 29 may 2025
  • 1 Min. de lectura


Hoy, en el Día Mundial de la Salud Digestiva, es el momento perfecto para poner en el centro de la conversación un órgano que muchas veces pasa desapercibido, del que cada día sabemos un poco más y que tiene un impacto enorme en nuestra calidad de vida: el sistema digestivo.


Más allá de su función obvia (procesar los alimentos y extraer los nutrientes esenciales) nuestro sistema digestivo es el epicentro de un sinfín de procesos que afectan directamente nuestra salud mental y emocional


No es casualidad que lo llamen "el segundo cerebro". En su extensa red de neuronas y conexiones nerviosas, el intestino juega un papel clave en la regulación del estado de ánimo, el nivel de energía y la capacidad de respuesta ante el estrés.


Existen miles de señales que viajan entre el intestino y el cerebro, influyendo en la producción de neurotransmisores como la serotonina—la llamada “hormona de la felicidad”—y el cortisol, que regula el estrés. Si el sistema digestivo no está en equilibrio, pueden aparecer síntomas como fatiga, ansiedad y dificultades de concentración.



Digestión óptima, energía y vitalidad:


Cuando nuestro sistema digestivo funciona correctamente, los nutrientes llegan a cada célula en el cuerpo de manera eficiente, lo que impacta directamente nuestra energía y rendimiento físico. 


La clave para un intestino feliz y equilibrado no está en soluciones mágicas, sino en sencillísimos hábitos diarios:


  1. una alimentación rica en fibra (frutas y verduras todos los días)

  2. mantenerse hidratado

  3. escuchar las señales del cuerpo. 


Hoy, en este Día Mundial de la Salud Digestiva, hagamos un compromiso con nuestro bienestar. Porque cuando el intestino está en equilibrio, todo está bien.

 
 
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